miércoles, 31 de octubre de 2012

La triste realidad


Hay situaciones que generan angustia, desazón y hasta malestar en aquellas personas que quieren a un club de verdad: porque no lo toleran, porque no lo pueden entender y porque ya no entienden hasta cuándo y hasta qué punto van a llegar con estos desmanes. ¿Cuál es el límite? . Situaciones que pueden implicar desde agresiones físicas, robo a los propios jugadores de su club, amenazas  y entredichos a los jugadores y cuerpo tecnico, de personas que se hacen llamar hinchas pero no son más que lacras que viven de lo que generan, mandados a hacer.  Estos hechos son repudiables desde todo punto de vista y que como lo sacaron a la luz varios medios del ascenso (Ascenso Pais por la Am950 y Ascenso a Fondo via www.deporvox.com) ocurrieron esta semana en ciertos equipos de la B Metropolitana. Dan bronca y muestran  la cara de este futbol argentino, del accionar dirigencial y del poder político implicado en la lucha(?) contra la violencia que dia a dia trasciende desde lugares impensados.
Parar un micro en plena vuelta de un partido para que puedan charlar barras con los jugadores puede sonar raro y hasta si uno no quiere ser meticuloso, puede pensar que todo fue de forma amable y civilizada, pero haciendo conjeturas y recopilando datos podemos creer que no fue tan asi.
Robar prendas de los propios jugadores del cual sos hincha, amenazarlos y hasta llegar a quitarles objetos personales ya es algo serio y complicado de afrontar. Pero seguimos sin ver los limites de estas personas.
Los climas enrarecidos en los clubes marcan que todo crece semana tras semana, resultado tras resultado, sin importar lo sucedido apenas 6 meses atrás. Pudiste haber hecho una campaña histórica pero eso ya va a quedar en el olvido y el presente te marca que estas ultimo y que tenés que dejar todo, y que está en juego la vida (?) si no sacan los 3 puntos en el ansiado partido. O que si apenas ven que los jugadores no rinden como se esperaba, estos mismos hinchas caracterizados toman partido y se disfrazan de dirigentes para pedirles explicaciones por sus bajas actuaciones. O pueden llegar más lejos aun y tomar la iniciativa de querer  accionar con sus propias manos y pegarle a algún jugador que lo enfrente si llegar a ser así. Que diga estas cosas no quiere decir que hayan sucedido o si, está en el lector tomar partido y verse reflejado en la situación de un laburante como el jugador o aquel que está dentro del cuerpo técnico que toma decisiones y pueden acarrear estas “hechos” solo por un resultado en el plano futbolístico, o de aquella persona que irrumpe con su pedido generando violencia.
Ojala no se confundan los roles, ojala se tomen medidas y cosas como estas no sucedan, ojala lleguen esos paños frios, ojala no nos supere este problema, porque sino ya no habrá limites.
Todo sigue igual, todo esta a la vista aunque muchos quieran esconderlo, todo tiene un comienzo y se le puede poner fin también si las partes acuerdan y trabajan para que se haga lo correcto. Puede sonar naif pero  por ahora seguimos hablando mas de lo que se hace, y la pelota sigue rodando, con esas manchas que tapan lo hermoso que es el futbol.
  

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